Anticoagulantes y alimentación

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Sonia Peinado
Graduada en nutrición humana y dietética. Especialista en condicionantes geneticos, nutricionales y ambientales del crecimiento y desarrollo.
Sonia Peinado

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En España, alrededor de 800.000 personas tienen problemas de coagulación según la Sociedad Española de Cardiología. Esta cifra va en aumento con el paso del tiempo debido a la prevalencia de ciertas enfermedades cardiovasculares así como por el envejecimiento de la media poblacional.

Uno de los fármacos más utilizados para regular estos problemas es el Sintrom (acenocumarol) seguido por la warfarina. Ambos tienen la capacidad de impedir la formación de factores de coagulación y previenen así la formación de trombos en el torrente sanguíneo. Sin embargo hay que tener en cuenta dos características principales:

  • Pese a su buena absorción oral con metabolización por hígado y excreción por vía renal, hábitos como el alcohol, tabaco, infecciones y actividad física pueden afectar su metabolismo y por tanto sus valores.
  • Tiene una gran variabilidad individual, interviniendo factores genéticos, interacciones farmacológicas y alimentarias que hacen que su margen terapéutico sea muy estrecho, debiendo controlarse por el profesional sanitario competente y por el propio paciente de cara a la realización de su rutina diaria.

Aunque a los pacientes medicados con estos principios se les da unas nociones básicas sobre el fármaco, su uso y sus interacciones, de forma general hay un alto grado de desinformación o no entendimiento por parte de la población, lo que puede interferir causando mayor riesgo de tromboembolismo.

Respecto a la interacción fármaco-alimento debemos destacar todos aquellos alimentos que contengan vitamina K, ya que puede interferir en la eficacia del tratamiento tanto por exceso como por déficit. Entre los más destacados encontramos:

  • Crucíferas como las espinacas, lechuga, brócoli, coles de Bruselas así como las hortalizas de color amarillo oscuro
  • Zumo de arándanos (por incremento del riesgo de hemorragia)
  • Ajo, por su función antiagregante y efecto anticoagulante a niveles elevados
  • Zumo de pomelo / pomelo que interviene en su absorción
  • Plantas medicinales, jengibre, ginseng, té verde intervienen en el factor de la coagulación, así como aquellos alimentos ricos en vitamina C
  • Kiwi (por alto contenido en vitamina K)

Además de lo anterior y siguiendo los consejos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición una dieta con una disminuida cantidad de grasas animales así como de grasas vegetales hidrogenadas, un consumo habitual de frutas y verduras seguras y un consumo esporádico de alcohol fermentado mejoraría nuestra salud y con ello la eficacia del tratamiento.

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Sonia Peinado
Graduada en nutrición humana y dietética. Especialista en condicionantes geneticos, nutricionales y ambientales del crecimiento y desarrollo.

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